

La generación de humos de soldadura dentro de las instalaciones industriales representa un riesgo significativo para la salud ocupacional y la eficiencia operativa. Estas emisiones contienen partículas finas, metales pesados y gases potencialmente nocivos que, al permanecer suspendidos en el ambiente, pueden ser inhalados por el personal, provocando afectaciones respiratorias, irritación ocular, fatiga y enfermedades crónicas derivadas de la exposición continua.













